Si no te sientes bien, asegúrate de no estar aportando a que tu sufrimiento crezca

¿Tu comportamiento ayuda a que el sufrimiento se vaya o en realidad lo invita a quedarse y crecer dentro tuyo?.
A veces toca pasarla mal, por diferentes razones, es completamente entendible.
Desde aquí queremos ayudarte a evitar algunas pequeñas acciones con las cuales, sin darnos cuenta, contribuimos a empeorar nuestro estado.
A continuación algunos consejos para cuando no estés bien.

Identificá qué es lo que te produce el sufrimiento.
A veces no es fácil saber qué es lo que te está haciendo daño. En oportunidades tiene que ver con una baja autoestima y no sentirse merecedor; echarse la culpa por algún factor externo. Una vez que puedas identificarlo, o acercarte a lo que te está haciendo mal, sentirás alivio. Empieza a aflojar.

Exprésalo.
Es importantísimo que lo exteriorices. Cada uno lo hará a su modo. Somos seres sociales, cuéntalo, háblalo con alguien con quien te sientas cómodo; de esta manera estarás comunicándolo, y esa persona quizás te de su punto de vista, y seguramente no tenga la carga que le estás poniendo. Si no quieres contarlo, escríbelo y tachalo una y mil veces, pero sácalo, no te quedes con nada adentro.

Vive en el ahora.
No te castigues pensando en el pasado, acordándote una y otra vez. La vida es aquí y ahora, en este preciso instante que estás respirando. El pasado te tortura, el pasado ya pasó. Suéltalo.

Perdónate.
Quizás no hiciste nada malo, pero te echas la culpa. Independientemente de lo que haya pasado tienes que darte un descanso, y a tu mente también. Si hiciste lo mejor que pudiste, y así lo sentiste, date el perdón que te mereces.

Dejá de lado el papel de víctima.
Recuerda siempre que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Tienes responsabilidad y poder sobre tu vida, quién eres está en tus manos. No te pongas en un lugar de víctima porque no servirá de nada.

Conéctate con vos.
La clave está en vos y en la energía y dedicación que le des a ese/esos pensamientos que te generan el sufrimiento. Cuanta más entidad le des, mayor será la atención y tiempo que le dediques. Evita hacer eso. No sirve poner el foco en algo que te hace mal.

Hacé cosas que te den alegría.
Conéctate con lo que te gusta y te hace bien. Ríete, y comparte tu alegría.

Conéctate con la naturaleza.
.ermanece el mayor tiempo posible que puedas al aire libre, entrégate a la tierra, al pasto, abraza a los árboles. Recárgate de energía de la naturaleza, ella sabe cómo transmutar y te ayudará sin pedirte nada a cambio.

Mímate.

Cuídate, aliméntate sanamente, algo rico, tu cuerpo es el mejor guía, y sabrá orientarte sobre qué necesitas ingerir. Practica algún deporte, o sal a caminar, escuchá música, lee un libro. Ámate. Date permisos para descansar todo lo que desees. Ámate.